Opinión

Entonces fuimos uno…(a un año de los sismos).

Cd. Ixtepec, 18 de Septiembre del 2018.-Un año se cumplirá el día de mañana, tras el fenómeno telúrico, que cambió nuestras vidas en el Istmo de Tehuantepec, eran aproximadamente las 23 horas, cuando pensamos, que era algo pasajero, la pachamama, nos demostró que no era así, la sacudida violenta, trajo llantos y desesperación, por saber de la familia, de tus hijos, tus amigos y demás. 

 

Por: Carlos Zárate Benítez. 

Coordinador de UNIDO/MNE.

 

Las líneas se saturaron, la luz se fue, la penumbra en su vastedad, nos hizo ver tan pequeños e indefensos.

Noticias de tsunamis que ya llegaban, sirenas alarmistas de los cuerpos de seguridad, con el susto visible y más inseguros que nunca.

No pudimos dormir, esperamos ya el despuntar del alba, mientras en muchos municipios, se organizaban rescatistas voluntarios, al margen de todos los partidos políticos y órdenes de mal Gobierno.

La juventud y las mujeres, salieron a la calle, para demostrar que efectivamente, el pueblo unido jamás será vencido, la ayuda  no se hizo esperar en tan álgidos momentos, miles de historias de los anónimos, circulan en las comunidades, de hechos de heroísmo y valentía, también de su contraparte, la rapaceria y el agandalle en la desgracia.

Miles de ciudadanos dentro y fuera del país, donaron de corazón, para apoyar al pueblo de México, en su desgracia, para llevar la esperanza dentro de las ruinas, por fin estamos juntos, nos volvimos a encontrar en las calles, ahora como un colectivo.

Al día siguiente, los supremos gobiernos, aparecen con sus manuales, protocolos, pretensiones políticas tricolores, es decir aparece la burocracia, para evitar una rebelión entre el caos, la bota militar para coordinar las ayudas (o más bien administrarlas, dosificarlas), también hay casos de funcionarios sensibles, muy pocos, que dieron el 200 por ciento de compromiso con sus congéneres.

Más allá de hablar de los comos, de tarjetas y se lo que en otras ocasiones he denunciado en los medios de comunicación.

Hoy hago mi reconocimiento a miles de hombres y mujeres, que despertaron de su largo letargo neoliberal, para darle la mano a quien más lo necesita, las tareas son impostergables y no han concluido.

La reconstrucción también es el tejido comunitario, los partidos políticos, nos dividieron, entre los que tienen apoyos y los que no, individualizaron la resistencia y la colectividad se maltrato, pero no desapareció.

No sentenció con un minuto de silencio, si no, con canto, con la Martiniana, con sones istmeños, para el regocijo de miles de almas solidarias, para dejar bien firmes, aquí estamos y estaremos, la tarea es para todos.

 

 

 

 

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