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#Oaxaca Exigimos participación, no simulación ante los foros de pacificación 2018-10-06

*Posicionamiento del movimiento social al “Foro escucha: Por la pacificación y reconciliación nacional”. *Sobre la represión y la pacificación.

 

Desde el surgimiento del capitalismo el papel del Estado ha sido: el de proteger el “estatus quo” de la clase política en el poder, la explotación que ejercen sobre los pueblos por medio de la propiedad de los medios de producción, la expoliación y acaparamiento de sus territorios y recursos naturales.

 

Este “orden” o estado de las cosas se ha mantenido gracias al monopolio de la violencia que ejerce el Estado, generalmente en contra de la población, que ha sido justificado y legalizado de maneras cada vez más rebuscadas y elaboradas por medio de leyes que suelen rozar el cinismo y el absurdo. Y aunque los supuestos representantes populares crean y crean nuevas legislaciones, la legalidad y el entramado de un marco jurídico no logra legitimar el abuso y ocultar una simple verdad: el Estado capitalista no ha buscado proveer las necesidades básicas y los satisfactores elementales a la gran mayoría de la población y de diversas maneras ha buscado contener y reprimir a los individuos y organizaciones que han buscado la trasformación de la barbarie capitalista a una sociedad más equitativa, humana y justa.

 

Hablar de pacificación en un país con heridas tan profundas como el nuestro, no solo puede basarse en resarcir el pasado a base de condenas morales, sino fundamentalmente debe buscarse de manera honesta transformar el presente desde sus cimientos. Con esto remarcamos el hecho de que la violencia no es una historia de buenos y malos, o sentimientos y voluntades, sino esencialmente es producto de la confrontación entre oprimidos y opresores; es la lucha de clases que no desaparece por simulación, con “foros loros”, poses para la foto o declaraciones rimbombantes a los medios.

 

La reorganización de las sociedades y lo decimos con dolor y orgullo, ha sido una historia de sangre, sudor, dolor valentía y dignidad que va mas más allá de la urna electoral. Las elecciones, aún las más recientes son solo una herramienta para los auténticos protagonistas de la historia verdadera, que son los pueblos y comunidades indígenas, los trabajadores de la ciudad y el campo y en general todo aquel que han sufrido la marginación y pobreza.

 

En el marco de este conflicto histórico, la gran gama de luchas reivindicativas que se han emprendido en diferentes momentos y latitudes generalmente se han enfrentado a dos escenarios; el triunfo o el aplastamiento. Para ejemplificar solo necesitamos mencionar las contra reformas respecto a la seguridad laboral, la seguridad social, la lucha por educación gratuita y de calidad, el respeto a la voluntad popular, la autodeterminación, la equidad, la defensa de los recursos y territorio, la libre manifestación y expresión, etcétera, o los indignantes y vergonzoso crímenes de Estado cometidos en Tlatelolco, en el Halconazo, en Aguas Blancas, en Acteal, en Atenco, en la guardería ABC, en Oaxaca 2006, en San Fernando, en Tlatlaya, en Ayotzinapa, en Apatzingán, en Tanhuato, en Nochixtlán, entre innumerables aberraciones más.

 

Oaxaca y la violencia social

 

En nuestro estado, las resistencias y luchas han tomado a través del tiempo muchas formas y singularidades. Desde la época prehispánica en Oaxaca en el proceso de conformación de los grandes asentamientos sociales se disputaron los territorios y recursos, ejemplo de ello son las disputas de zapotecas y mixtecas, pero también se fortalecieron identidades comunes a partir de la conquista española, que, en su afán por nuevos territorios, ejerció la violencia para someter a los pueblos mesoamericanos. En el actual territorio oaxaqueño se estructuraron y conformaron comarcas a base de sangre y fuego; no se olvidan aquellas viejas historias sobre el robo y saqueo a los pueblos originarios, o la esclavitud para la siniestra explotación mineral, por ejemplo, en la cuenca del Papaloapan. En el proceso independentista en México, el pueblo de Oaxaca fue partícipe, y la historia nos recuerda a personajes como José María Armenta, Miguel López de Lima, Felipe Tinoco y José Catarino Palacios cuyas vidas dan fe del hartazgo que se vivía contra la corona española en la necesidad y anhelo de libertad, así como la cruenta represión que se ejercía contra todo el pueblo anónimo que sostenía esa lucha. . De igual forma en la revolución mexicana, los cuerudos de Miahuatlán, la defensa de Huajuapan, que por momentos en forma de guerrilla combatieron al gobierno de aquel entonces.

 

En el pasado reciente sin embargo la represión tomo nuevos cauces y rostros, durante los años 70´s, en plena guerra sucia, Oaxaca combate el cacicazgo del gobernador Manuel Zárate Aquino quien fuera derrotado por un fuerte movimiento popular encabezado por los estudiantes que se ganaron la confianza del pueblo, logrando pasar de las demandas estudiantiles a las reivindicaciones populares, sin embargo fue algo temporal ya que el sucesor de Zarate Aquino; Eliseo Jiménez, tristemente célebre por su trayectoria sangrienta y asesina en Guerrero, continuó con la violencia y represión al pueblo; muertos, desaparecidos, presos políticos, exiliados fueron las cuotas por exigir mayores libertades y democracia. En el marco de esta ola y posterior reflujo del movimiento social oaxaqueño se crean importantes referentes de lucha como la Coalición Obrera, Campesina y Estudiantil del Istmo (COCEI) en 1973 y que en Juchitán durante sus inicios fue una clara manifestación de la necesidad y anhelo de organización independiente, y logró demostrar el papel del proceso electoral y el Estado al servicio de los intereses de los grupos de poder y las formas en que actuarían para mantener sus privilegios.

 

También se cuenta al Movimiento de Unificación y Lucha Triqui (MULT) que surge en la zona triqui como una respuesta organizada, en la región de la mixteca en el año de 1981, se constituyó para revertir las penosas condiciones de explotación y acaparamiento por caciques mestizos que en aquel momento eran apoyados por toda la estructura del PRI gobierno, y que durante más de 37 años ha sufrido desaparición forzada, ejecuciones extrajudiciales, desplazamiento forzado y prisión política por levantar la voz frente al despojo, a la represión y a las injusticias que ha sufrido el pueblo, que por cierto cuyos culpables por cierto jamás fueron castigados y jamás fueron primeras planas en los diarios estatales y nacionales.

 

Precisamente es durante los años 80´s que los maestros oaxaqueños contribuyen y dan un nuevo respiro a la lucha por la democratización del sindicalismo, agotado por décadas de cooptación clientelar y corrupción, así como los asesinatos, persecución y cárcel a sus dirigentes combativos. La expulsión de Jongitud Barrios del Sindicato nacional de los Trabajadores de la educación y la creación del Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación; así como las batallas contra la asesina y corrupta Elba Esther Gordillo, forjan la semilla de un nuevo movimiento social que rebasa por mucho al simple gremialismo, que en Oaxaca se nutre de poderosas formas de organización de los pueblos y comunidades originarias al tiempo que se resistía y combatía a una atroz permanente campaña de hostigamiento y criminalización en contra de los diferentes referentes de lucha que se crearon a lo largo y ancho del estado de Oaxaca.

 

La insurrección del 2006 fue un proceso que demostró una vez más la brutalidad de la violencia institucional ejercida desde el poder para acallar las manifestaciones y protestas de descontento ante un gobierno corrupto y autoritario como el de Ulises Ruiz Ortiz. La respuesta del movimiento social oaxaqueño fue la creación de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, que demostró la capacidad que tiene el pueblo cuando se organiza; pero también desnudó la unidad de los partidos políticos y los sectores empresariales para dar lugar a la represión contra el movimiento social. Hasta el día de hoy se contabilizan 27 asesinados, más de 200 detenidos y un sin número de agraviados; y el carnicero de Antequera y sus cómplices siguen libres. El cinismo y la impunidad se regodean en el hecho de que, a pesar de las supuestas compensaciones por reparación de daños, una comisión de la verdad con nulo carácter jurídico vinculatorio y la permanente exigencia de justicia del movimiento social oaxaqueño, actores reconocidos y con una probada responsabilidad en esos hechos como el “Chucky” Franco Vargas, o el almirante Vera Salinas siguen en las calles con total impunidad.

 

Con la imposición de las reformas estructurales, en prácticamente todo el sexenio de Enrique Peña Nieto se instrumentó una política permanente de criminalización a los sindicatos, organizaciones, activistas, defensores de derechos humanos que se opusieron a su política de hambre y miseria. En Oaxaca de la mano del exgobernador Gabino Cué y su cúpula política, entre ellos varios represores de alto nivel como Alberto Esteva Salinas -que hoy busca cobijo dentro de la estructura del partido del presidente electo- se alcanza la cúspide de la violencia en el periodo reciente por parte del Estado. Lo que lleva a la ejecución de crímenes de lesa humanidad contra los habitantes de Nochixtlán que a la fecha se mantienen en la más absoluta impunidad.

 

Esto sin dejar de lado el alarmante aumento en las cifras de presos políticos, desaparecidos, ejecuciones, feminicidios, que se viven cotidianamente y en los que generalmente se ven envueltos los cuerpos de seguridad pública federal, estatal y municipal, e inclusive el ejército.

La responsabilidad de haber convertido el país en territorio de guerra y un camposanto, no solo pertenece al ex presidente Felipe Calderón, en su necesidad de legitimación arrastró a todo el país en un cono de violencia durante los últimos 12 años, la responsabilidad la comparte la clase política que solo condenó con demagógica y oportunidad electoral a este criminal. Esa violencia que justificaron como guerra contra el narcotráfico sin una preparación real del combate a la delincuencia organizada de la mano de las difíciles condiciones de vida del pueblo de México y particularmente en Oaxaca ha orillado a hombres, mujeres y juventud a sumarse a las filas del narcotráfico. Esa violencia de la delincuencia organizada es también culpa del Estado, los administradores de los gobiernos se han dedicado a saquear las arcas nacionales en vez de mejorar las condiciones de vida del pueblo.

 

En el marco de la violencia desatada por el propio Estado ya no solo en contra de los sectores organizados, sino en contra de toda la población hay que remarcar la necesidad de eliminar todo el entramado institucional que se creó para poder utilizar a los cuerpos de seguridad y fuerzas armadas como herramientas políticas. Pensar que solo basta la buena voluntad del comandante en turno para que se transforme una inercia y una mentalidad con tan profundas raíces en los intereses políticos y económicos, no solo es ingenuo, sino peligroso.

 

Menospreciar esto, es lo que permitió que bajo unas supuestas siglas de izquierda y quince años después de la aparente transición político electoral en el GDF, subiera al poder nada más y nada menos que un policía como Miguel Ángel Mancera, que fiel a su papel solo perfeccionó los métodos represivos en la capital del país.

 

A manera de conclusiones

 

El movimiento social de Oaxaca no estamos de acuerdo que no se reconozca el mérito histórico y moral de la gran acumulación de fuerzas que permitió sacar al PRIAN de la presidencia; que no se tenga la mínima intención de crear espacios de dialogo donde se puedan crear los consensos necesarios para arribar a una paz con memoria y justicia.

 

Vemos con enojo la insensibilidad de este proceso de transición gubernamental ante lo temas de justicia y libertad, nadie del nuevo gobierno se ha pronunciado por los presos políticos, solo han tratado de mediatizar los casos más emblemáticos.

Tenemos la claridad que hay una consigna para solo mantener al movimiento social como espectador pasivo e inmóvil frente a una ejecución de orquesta. Tal como se hicieron las cosas hoy, aquí, solo nos querían de oyentes para justificar las determinaciones que han definido como operadores de este sistema capitalista.

 

Por lo consiguiente reiteramos nuestra posición de:

 

– Exigir justicia ante el terrorismo de Estado que ha vivido nuestro pueblo.

-Ser convocados de manera amplia y democrática para discutir con carácter resolutivo a verdaderas asambleas donde no solo sean tomadas en cuenta las víctimas de la violencia y represión del Estado, sino que se puedan articular nuevos mecanismos, asimismo, se respeten las normas internacionales que reconocen los derechos de los pueblos y comunidades indígenas -la autodefensa indígena y comunitaria- respecto a su seguridad e integridad;

 

– Exigimos la libertad inmediata y sin condiciones para todos los presos políticos y de conciencia, pues su único delito ha sido levantar la voz ante las injusticias de este sistema; se construya de inmediato con carácter de urgente los mecanismos de libertad para todos los presos políticos y de conciencia, tomando en cuenta las opiniones de los familiares y sus organizaciones, en cuanto a las particularidades de cada caso. Dando especial atención a aquellos que están presos por defender su territorio, tierras y recursos naturales;

 

– Exigimos alto a la represión al movimiento social; no se les olvidé que el hartazgo del pueblo ha generado está nueva etapa en el país; por lo tanto que se revise – a partir de un diálogo serio y democrático- el papel que va a desempeñar la guardia civil, ya que por la vía de los hechos pareciera la cristalización del mando único y por ende implementa de facto un aspecto esencial de la repudiada “Ley de seguridad interior” que mantiene al ejército en las calles a pesar de las múltiples denuncias ciudadanas.

 

– Declaramos que no basta con la desaparición del CISEN y el Estado Mayor Presidencial como dos ejemplos de herramientas de espionaje y represión institucionalizada, sino que también se haga el compromiso público junto con la construcción de un marco jurídico, que dé las garantías sobre que las fuerzas armadas y los cuerpos de seguridad pública del país jamás vuelvan a ser utilizados en contra del pueblo y los movimientos sociales, como ejército privado de actores o grupos políticos.

 

– Exigimos reformas a la Ley General contra la desaparición forzada para que se tome en cuenta los estándares internacionales en la materia y que garantice los derechos humanos de las víctimas de violaciones a los derechos humanos, considerando la justicia, la verdad, la memoria y la reparación integral.

 

– No se puede hablar de la verdad, justicia, memoria, reparación integral y medidas de no repetición, si no se esclarecen los hechos, es decir, si no se conoce el paradero de las víctimas de desaparición forzada y los responsables de las graves violaciones a los derechos humanos, paso indispensable para iniciar el proceso urgente de justicia.

 

La violencia social, institucionalizada, delincuencial, de género, racista, clasista, etc. hasta este momento no tienen brechas, todas ellas están íntimamente ligadas al papel del Estado y los gobernantes en turno. La pacificación no es convocar a grupos organizados que solo obedezcan las políticas verticales que los gobiernos dictaminan sea cual sea su color partidario, la pacificación tiene que ser en el marco del respeto al derecho que tenemos a manifestar nuestras ideas, que de ello emanen acuerdos verdaderos con libertad, justicia y respeto a la autodeterminación que tenemos como comunidades originarias, pueblos de Oaxaca y México; aunque no los pidan no nos callaremos o nuestro silencio será el grito más sonoro.

 

La unidad y la organización popular han sido nuestras armas para enfrentar la violencia gubernamental, porque sabemos que quien llega al poder lo hace para defender los intereses de los poderosos y manifestamos que en esas políticas, no nos han tomado en cuenta como pueblos originarios, como en las viejas prácticas priistas el “foro” y la “consulta” tienen la pretensión de utilizarlas como herramientas para legitimar las políticas ya impuestas desde el corazón del imperialismo con la complacencia de los ricos en México.

 

 

¡EXIGIMOS PARTICIPACIÓN, NO SIMULACIÓN!

¡LIBERTAD A PABLO LOPEZ ALAVEZ, Y TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS DEL PAIS!

¡PRESENTACION CON VIDA DE LOS DESAPARECIDOS, PORQUE VIVOS SE LOS LLEVARON, VIVOS LOS QUEREMOS!

¡JUSTICIA PARA NOCHIXTLÁN!

 

Unión de Artesanos y Comerciantes Oaxaqueños en Lucha (UACOL), Movimiento de Unificación y lucha Triqui (MULT), Frente Popular Revolucionario (FPR), Sección XXII del SNTE-CNTE, Comité de Victimas 19 de junio Nochixtlán, Consejo Indígena Popular de Oaxaca- Ricardo Flores Magón CIPO-RFM), Unión de Pueblos Originarios (UPO), Unión Revolucionaria de Trabajadores del Arte (URTARTE), Frente Regional de la Sierra Sur en Defensa del Territorio Recursos Naturales y Autodeterminación de los Pueblos, Unión Campesina Emiliano Zapata (UCIPEZ), Consejo de Comunidades Campesinas y Proletarias (CCCyP), Sindicato Libre del Municipio de Oaxaca, Sindicato de Trabajadores de Caminos y Aeropistas de Oaxaca (SUTCAO), Colectivo el Cortamortaja, Tianguis Cultural “Libertad y Resistencia”, Sindicato de Trabajadores y Empleados de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca, Frente Amplio de Lucha Popular – Dirección Colectiva (FALP-DC)

 

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