Notas del día

Sin aclarar crimen del Padre Carlos

*A dos años y cinco meses de su muerte, la instancia investigadora da “palos de ciego”; solo un elemento afirma que gente extraña borró las evidencias del homicidio.-En la impunidad se mantiene el asesinato de Carlos Salvador  Wotto, párroco del templo de Nuestra Señora de Las Nieves, ocurrido hace dos años con cinco meses y hasta la fecha las autoridades correspondientes no tienen ningún avance sobre las investigaciones; crimen que en su momento consternó a la sociedad eclesiástica sucedida la tarde del 28 de julio del 2010 cuando el religioso se preparaba para la ceremonia litúrgica.
Por: Eusebio Pérez Santos
Ese día, presuntamente dos sujetos, con aspecto de pandilleros, irrumpieron en la sacristía en donde primeramente golpearon al sacerdote occiso; posteriormente le colocaron una venda grande alrededor del cuello al tiempo que le exigían les señalara el sitio donde guardaba el dinero en efectivo y demás pertenencias de valor.
De acuerdo con la versión de empleados de una estética que colinda con la sacristía, el párroco gritó al forcejear con sus agresores, quienes terminaron por asfixiarlo para enseguida hurgar en cada uno de los muebles del lugar y después huir con el dinero en efectivo que el padre escondía en varias cajas de medicamentos; también se llevaron una capa bordada con hilos de oro que el ahora occiso luciría en el festejo de su ordenación sacerdotal.
El primero en descubrir el crimen fue el sacristán Salvador Daniel García Cuevas, quien alertó a las autoridades policiales, por lo que en cuestión de minutos arribaron al lugar tanto funcionarios del gobierno, como elementos de las distintas corporaciones policíacas y demás personas quienes se encargaron de borrar las evidencias en el área del crimen, como lo afirmó un elemento de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI).
De acuerdo con las primeras pesquisas, los autores materiales del crimen serían dos sujetos con aspecto de pandilleros, quienes le exigir al prelado que entregara el dinero y las pertenencias de valor, pero al oponer resistencia, no dudaron en privarlo de la vida.
Gracias a la colaboración de testigos presenciales de los hechos se logró obtener la media filiación de los dos presuntos asesinos, incluso de uno de ellos se cuenta con un retrato hablado.
Los allegados al sacerdote, como su asistente, Divina Adriana Hernández Sánchez, el esposo de la misma, el chofer de un autobús del servicio urbano identificado como Juan Salcedo Miranda; el sacristán Salvador Daniel García Cuevas, su amante Laura Barragán y el hijo de ésta última cayeron en múltiples contradicciones al exigirles una explicación sobre su comportamiento extraño con el ahora occiso.
Supuestamente los auxiliares del religioso sabían perfectamente del dinero que guardaba celosamente en cajas de medicamentos y de la valiosa capa bordada en oro y demás objetos de valor que hasta el momento se ignora de su paradero.
Los meses y los años han trascurrido y lo que es peor, los elementos de la AEI del Grupo de Homicidios han decido archivar el caso en virtud de que no han presentado avances como lo señaló un agente del Ministerio Público.
El titular de la Subprocuraduría para Atención de Delitos de Alto Impacto (SADAI), Joaquín Carrillo Ruiz, a quien se le observó participar desde que fue cometido el crimen, precisó que una de las líneas más fuertes de la investigación es el robo, pero no se descartan otras más.
El funcionario precisó que en éste como en otros casos se solicita la intervención de la ciudadanía para que por medio del servicio de denuncias anónimas al teléfono 01 800 00 77 698 y 089, sin costo aporten datos que podrían llevar al esclarecimiento de los hechos.

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