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  No buscamos venganza, solamente queremos justicia.

Hace 20 años, un miércoles 15 de julio de 1998, fui desaparecido por agentes de la, entonces, Policía Judicial del Estado. Se vivía en Oaxaca, en la Región Loxicha, la nunca vista, la más terrible represión contra los indígenas zapotecos orquestada y dirigida por quien era gobernador del Estado, Diódoro Carrasco Altamirano.

 

AL PUEBLO EN GENERAL

 

A LAS ORGANIZACIONES DEFENSORAS DE DERECHOS HUMANOS

 

AL MAGISTERIO OAXAQUEÑO Y NACIONAL

 

A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

 

No buscamos venganza, solamente queremos justicia.

 

 

Hace 20 años, un miércoles 15 de julio de 1998, fui desaparecido por agentes de la, entonces, Policía Judicial del Estado. Se vivía en Oaxaca, en la Región Loxicha, la nunca vista, la más terrible represión contra los indígenas zapotecos orquestada y dirigida por quien era gobernador del Estado, Diódoro Carrasco Altamirano.

Siguieron 25 días de torturas físicas y psicológicas; después de ser presentado en la ciudad de Matías Romero, 45 días de segregación e incomunicación y tres largos años de prisión política que han dejado imborrables huellas en la memoria.

La conciencia de nuestra indefensión y pobreza es de lo más terrible, se han ensañado con los pobres y los indígenas porque saben que no tenemos los medios políticos y económicos para hacer frente a las fuerzas represivas de quienes detentan el poder.

Ha sido una constante, en la política mexicana, que a los represores, a los asesinos, se les premie con altos cargos políticos, Oaxaca no es la excepción: la Secretaría de Gobernación fue el premio para Diódoro Carrasco Altamirano.

 

20 años después, los viejos represores mantienen una permanente actividad política. Siguen ejerciendo su viejo oficio, reprimir:

Diódoro Carrasco Altamirano es secretario general de gobierno en Puebla, Héctor Anuard Mafud, secretario general de gobierno en Oaxaca.

Diódoro Carrasco, permanente represor en nombre de la seguridad nacional.

Mafud, el eterno guardián de los secretos de la represión: secretario general de gobierno con Diódoro Carrasco Altamirano, secretario general de gobierno con José Murat Casab, presidente del Tribunal Superior de Justicia de Oaxaca en el sexenio del represor Ulises Ruiz Ortíz, ahora, secretario general de gobierno con Alejandro Murat Hinojosa.

Así, nuestras viejas demandas de justicia tuvieron como respuesta ejecuciones extrajudiciales de los líderes comunitarios en la Región Loxicha y el intento de ejecución contra mí y mi familia.

El exilio, es una nueva forma de represión política y no existen instancias efectivas para recurrir: la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca, solamente son nidos de burocracia para que todo siga igual.

Sin embargo, a quienes hacen el favor de escucharnos, hay que seguir insistiendo:

Basta ya de normalizar la represión permanente. Basta de dar por normales la persecución política, la muerte parapolicial y paramilitar, la desaparición forzada de personas, la prisión por motivos políticos, el exilio, la marginación, la miseria y el olvido.

 

¡Justicia y libertad, ya!

 

¡Alto a la represión y castigo a los culpables!

 

Respetuosamente:

 

Juan Sosa Maldonado

Defensor de Derechos Humanos

 

 

Unión Europea, 15 de julio de 2018

 

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